Esclavitud en la pandemia

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Tristemente, esta historia ocurre 200 años después de que Bolívar solicitara la abolición de la esclavitud en la Gran Colombia.

Edy Fonseca,  mujer de 51 años que fue obligada por sus empleadores a vivir en el sótano del edificio en el que trabajaba como celadora en el barrio Rosales de Bogotá. El Edificio “Luz Marina” ubicado en la Carrera 1a # 84 a-71 es el lugar donde esclavizaron a Edy durante más de un mes. Amenazaban con despedirla del trabajo si se iba. Ella dormía en un sofá al lado de un baño sin agua, por lo que debía mantener un balde lleno para asearse. Oscar Osorio como presidente del consejo de administración, la obligó a vivir en el edificio, trabajar como vigilante y aseadora las 24 horas del día desde el 17 de marzo. Con el paso de los días Edy se empezó a enfermar hasta que el 23 de abril despertó con la cara paralizada. La única forma de salir fue en una ambulancia mientras Osorio le gritaba: “la echo porque nos metió en problemas”.

Edy cuenta: “necesito mi trabajo pero de igual forma yo ya no vuelvo. Los residentes me veían todos los días y me preguntaban por Juan Carlos (celador). Yo les decía que le habían cancelado el contrato pero la administradora me dijo que no tenía porqué decir nada. Me dio mucha depresión porque no me dejaban venir a mi casa. Yo nunca me había separado tanto tiempo de mi familia”. Edy ya inició terapias psicológicas porque le da miedo salir a la calle. Luego agregó: “No es justo que en este momento yo esté como esté. Para mí no es bonito verme mi cara así, yo quiero que hagan justicia, yo di todo de mí para servirles a ellos, para que ellos en este momento estén hablando como están hablando”. Edy solía salir a las tres de la mañana de su humilde casa para llegar temprano al turno de vigilancia en el Edificio “Luz Marina”, allí donde la denigraron durante 36 días seguidos.

El 24 de abril en asamblea virtual del Edificio se escucharon frases como: "Por favor, Salvador, estamos en una pandemia", dijo Osorio a uno de los vecinos que denunciaba el maltrato laboral. El más ilustre participante fue Germán Varón, senador de Cambio Radical quien estudió Derecho pero no aprendió nada de justicia. El senador después de escuchar lo que sucedió en palabras de la misma Edy, expresó: Sí, hay que ser humanos, pero hay que entender que si se hubiera tomado otra decisión también podría haber ahorita algunas quejas por haber dejado el edificio sin vigilancia”. Luego, en entrevista manifestó: “yo no podía decidir nada porque eso lo debe hacer un juez”. Lo cual es una falacia porque todos tenemos el deber legal y moral de denunciar. Esto ocurrió 14 días antes de que saliera a la luz pública. El senador omitió denunciar durante dos semanas y si Edy no hubiese tenido la entereza para relatar esto, nadie se habría enterado de estos tratos inhumanos. Es un caso de “revictimización” porque la víctima sufre la vulneración de sus garantías fundamentales en forma notoria, nadie la defiende y se ve obligada a denunciar ella misma las conductas sufridas.

Desde lo penal, expertos como Francisco Bernate afirman: “Es secuestro agravado porque sufrió lesiones. Y si la tenían trabajando sin pagarle es una forma de explotación”. Por otro lado, Iván Cancino asevera que son “lesiones personales en concurso. Psicológicas y físicas. Y además todas las sanciones laborales y económicas. El reproche social y el título indiscutible de hijueputas.” Asimismo, el abogado Huilense Sebastián González explica que “los hechos probablemente configuren un concurso heterogéneo entre los delitos de lesiones personales, constreñimiento ilegal porque fue constreñida a quedarse encerrada debido a la posición superior y de subordinación que tenían sobre ella. Eventualmente puede aplicarse el secuestro simple porque se le negaba la salida del lugar y se le amenazaba con la pérdida del trabajo en caso de hacerlo, así pudiera abrir la puerta para irse”. Pese a la gravedad de lo sucedido, lo único que ha hecho el Edificio es enviarle cartas a Edy preguntando sobre las razones por las cuales no ha vuelto a trabajar. Es un descaro, son cínicos e irrespetuosos con la dignidad de Edy porque esas mismas personas la vieron salir enferma en una ambulancia con media cara paralizada después de haberla retenido por más de un mes. Puede que existan más casos así, empleadores necios que desconocen todas las garantías laborales en tal medida que incluso llegan a cometer delitos. Cualquier afectado por hechos similares puede contactar a la Personería de su municipio o a la Defensoría de Pueblo Regional ubicada en las capitales de cada departamento.

Tristemente, esta historia ocurre 200 años después de que Bolívar solicitara la abolición de la esclavitud en la Gran Colombia. Decisión tomada en 1851 en la Presidencia de José Hilario López. Tendencia mundial ratificada por La Sociedad de las Naciones en 1926 por medio de la Convención contra la esclavitud. En cuanto a la situación de la valerosa Edy, Vicky Dávila le preguntó: “¿A cuántas personas sostiene usted?”. Edy dijo: “sostengo a mi hijo que estudia, pago arriendo, servicios y yo veo por los nietos pequeños”. Vicky le dice: “Y hoy que no está trabajando, ¿cómo está sobreviviendo?”. A lo que Edy respondió con lágrimas y un poco de tranquilidad “Nada, de la mano de Dios”, muchas gracias, no más el hecho de escucharme… muchas gracias”.

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