Corte Suprema, ¡salve usted la patria!

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Para muchos causa desasosiego que una persona que ha dirigido el “Estado de opinión” de forma pragmática, esté siendo hoy procesado por una Corte, esto deviene y contrasta con la figura mesiánica que Uribe y su secta se ha encargado de insertar en nuestra sique, haciéndonos pensar que ha sido un patriota y mártir por la guerrilla...

Un hecho histórico y sin precedentes va acontecer hoy en nuestra patria amada pero deshonrada. Por primera vez en la historia republicana, se llamará a un expresidente de la República a rendir indagatoria. El caso no podría pasar desapercibido gracias a la calidad del personaje que adelantará la diligencia judicial; y no es para menos, pues a través de la historia colombiana, los exmandatarios pareciesen estériles e inmunes a la justicia ordinaria, ya que no existe precedente alguno en el cual se haya vencido en juicio a un alto dignatario.

No la sabemos a ciencia cierta en que pueda concluir la suerte del indagado, lo transcendental del asunto es que los togados actuasen con transparencia y objetividad en el sentido que engrandecerían la Corte Suprema de Justicia, otorgándole todas las garantías procesales como a cualquier ciudadano de a pie, toda vez que a pesar de los odios y amores que despierta el senador Uribe, no existe justificación alguna para discriminar de manera positiva o negativa las garantías procesales que otorga la ley a los ciudadanos, sin distingo de su posición social, o creencias, y mucho menos sobre las conductas y condiciones humanas, sobre todo la Constitución Política que paradójicamente él (Uribe) se ha empeñado en modificar a su antojo.

Para muchos causa desasosiego que una persona que ha dirigido el “Estado de opinión” de forma pragmática, esté siendo hoy procesado por una Corte, esto deviene y contrasta con la figura mesiánica que Uribe y su secta se ha encargado de insertar en nuestra sique, haciéndonos pensar que ha sido un patriota y mártir por la guerrilla, pues así nos vendió la “Seguridad democrática”, tesis que a lo mejor aportó para que las guerrillas se vieran menguadas, pero las consecuencias finalmente fueron el incremento en el número de muertos de lado y lado, más no la terminación del conflicto.

Para muchos causa desasosiego que una persona que ha dirigido el “Estado de opinión” de forma pragmática, esté siendo hoy procesado por una Corte...

No obstante, otros ciudadanos celebran con júbilo que la justicia colombiana no de su brazo a torcer con una persona a quien se le atribuyen crímenes de lesa humanidad, lo anterior deberá probarse, pero de lo que yo sí puedo dar fe, es el crimen social que el Senador Uribe ha implementado para los ciudadanos más desposeídos a través de las reformas pensionales y laborales, tal vez el efecto del estupor uribista que se ha venido desvaneciendo por la resistencia que causa su figura radical.

Quizás el expresidente Uribe hubiera pasado de manera distinta a la historia patria de no ser por su apego al poder y megalomanía al mismo; de todas maneras si mañana no pasa nada no se afanen ni se preocupen, pues acá nunca ha pasado nada.

Por eso, Corte: ¡salve usted la patria!

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